Violencia en Kosovo

 

Centenares de serbios del norte de Kosovo protestan violentamente por la independencia de Kosovo. Varios radicales queman y destrozan puestos fronterizos y se enfrentan a las fuerzas de la OTAN que no han tenido más remedio que retirarse al sur del río Ïbar. Su objetivo es la partición del norte de Kosovo de mayoría serbia.

Mientras tanto se suceden las manifestaciones por varios puntos del país en contra de la secesión kosovar. La más numerosa, convocada por los grandes partidos serbios, reunió a más de 100.000 personas en Belgrado. Algunos manifestantes quemaron las embajadas de EEUU y Croacia, entre otras.

by Nowel

 

 

 

 

Mil serbios arrasan en Kosovo dos puestos fronterizos

 

 

El objetivo de los asaltantes era impedir que se izara la bandera kosovar

 

RAMÓN LOBO (ENVIADO ESPECIAL) – Pristina – 20/02/2008

 

La imagen está cargada de simbolismo y advertencia: un millar de jóvenes serbios, algunos enmascarados, destruyeron ayer los puestos aduaneros de Jarinje y Bruja, al norte de Mitrovica. A uno le prendieron fuego; al otro, lo arrojaron al río.

 

Es su forma de borrar la frontera recién creada y rechazar la secesión de un territorio que consideran la cuna de su identidad y el panteón de sus mitos nacionales. Aunque el primer ministro de Kosovo, Hashim Thaçi calificó lo ocurrido de “incidente aislado que no va a empañar las celebraciones”, se trata del más grave desde el domingo, tras la proclamación unilateral de la independencia.

 

No fueron actos vandálicos espontáneos. Los asaltantes se desplazaron en autobuses desde Mitrovica-norte, contaron con refuerzos desde Serbia y actuaron organizadamente. Su objetivo era impedir que se izara la nueva bandera kosovar, algo que no estaba previsto por falta de enseñas. Aunque los atacantes parecían más hinchas radicales de un equipo de fútbol al que le han robado el partido que unidades paramilitares, en las guerras de Croacia y Bosnia-Herzegovina en la década de los noventa no había excesiva diferencia entre los exaltados y los asesinos: los primeros alimentaban a menudo las filas de los segundos.

 

La policía de Kosovo y las fuerzas de la OTAN presentes en el país (KFOR) tuvieron que desplegarse urgentemente para evitar males mayores. La frontera quedó clausurada temporalmente. El portavoz de KFOR, Bertrand Bonneau, informó después de que todos los puestos fronterizos de Kosovo han sido reforzados y de que el resto del país se mantiene en paz.

 

“La KFOR y la policía de Kosovo controlan por completo el norte y las fronteras”, aseguró Thaçi en una rueda de prensa conjunta con Javier Solana, el responsable de Política Exterior de la UE, celebrada ayer en Pristina, e insistió en que las minorías (serbios) están protegidas y que deben sentirse seguros en la nueva realidad. Solana alabó esos esfuerzos y dijo que la UE tiene una posición común sobre Kosovo. Puso de ejemplo la misión de policía y justicia (cerca de 2.000 efectivos) que comienza a desplegarse. El representante europeo (primer mandatario internacional en pisar el nuevo Estado) no quiso enredarse en las cuestiones más delicadas. Dijo que los reconocimientos internacionales son una cuestión que cada país miembro deberá resolver según su legislación e intereses.

 

La destrucción de las instalaciones aduaneras de Jarinje y Brnja y las manifestaciones que cada día se van a celebrar en Mitrovica-norte (en la de ayer ondeaba la bandera española entre un mar de serbias), son parte de una misma estrategia: imponer la secesión de las tres municipalidades del norte donde viven un 40% de los aproximadamente 100.000 serbios que quedan. Es la nueva batalla en el campo de los mirlos, que es el significado del nombre de Kosovo.

 

Mientras que el Gobierno de Serbia de Vojislav Kostunica, airea su enfado y llama de regreso a sus embajadores en los países que reconocen la independencia, mueve entre bambalinas los hilos de las protestas, las de Belgrado y las otras.

 

El principal partido de la oposición en la Republica Srpska (la entidad serbia de Bosnia-Herzegovina) pidió ayer la secesión del territorio y su incorporación a Serbia. Se trata de un brindis al sol que podría convertirse en una amenaza real si el Partido Radical se hace con el poder en Serbia en unas eventuales elecciones anticipadas.

 

Mitrovica es la asignatura pendiente de la comunidad internacional. Ahora se paga el precio de años de compadreo y aplazamiento de las medidas a tomar (ayudó mucho la política de Francia en aquellos años). Desde el final de la guerra, tras los bombardeos de la OTAN en 1999, la Administración de la ONU que ha gobernado Kosovo ha permitido esa separación de hecho entre las dos comunidades.

 

Las autoridades de Pristina jamás tuvieron autoridad en el norte. Los incidentes de ayer (y otros en días pasados, como lanzamiento de granadas de mano contra edificios de la ONU y casas de albaneses que abandonaron esa parte de la ciudad hace años) tratan de convertir la situación en definitiva.

 

Es el gran reto del nuevo Estado y de sus patrocinadores, que el Gobierno sea efectivo en la totalidad del territorio. De él depende su viabilidad y convivencia pacífica.[Austria se sumó ayer al grueso de países de la Unión Europea que han reconocido la independencia de Kosovo. El canciller federal austríaco, Alfred Gusenbauer, dijo ayer que “la independencia de Kosovo es una realidad” que será reconocida de forma oficial en el Consejo de Ministros de hoy, informa Efe. El jefe del Gobierno aseguró que esa decisión no contraviene el apoyo de Austria al camino europeo de Serbia].

 

Manifestantes serbios prenden fuego a la embajada de EE UU en Belgrado

 

Decenas de miles de personas protestan por la independencia de Kosovo.-El primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, afirma que Kosovo es parte de Serbia “para siempre”

 

AGENCIAS – Belgrado – 21/02/2008

 

Decenas de manifestantes han asaltado e incendiado la embajada de Estados Unidos en Belgrado, en medio de las protestas multitudinarias convocadas este jueves por el Gobierno serbio para oponerse a la independencia de Kosovo. Los disturbios, que se han generado en el marco de una gran concentración de rechazo en el centro de Belgrado, han dejado más de 30 heridos, entre jóvenes y policías.

 

La sede diplomática estaba cerrada, y la policía no estaba protegiendo el edificio, según testigos. Los manifestantes derribaron puertas, rompieron y prendieron fuego en las ventanas de la embajada, desde donde salían columnas de humo. El incendio ha sido controlado poco después por los bomberos.

 

Un grupo de 300 personas atacó la sede de la embajada estadounidense con palos y barras de metal, en un intento por romper puertas y ventanas, por el apoyo que ha dado Washington a la independencia declarada por el Gobierno kosovar.

 

La policía se mantuvo inicialmente al margen mientras la multitud, principalmente jóvenes, destruía dos casetas de vigilancia afuera del edificio. Uno de los manifestantes logró escalar hasta el primer piso del edificio y arrancó la bandera estadounidense de su mástil. La embajada ya había sido atacada a comienzos de esta semana, poco después del anuncio histórico de separación de la provincia serbia.

 

Los manifestantes también han atacado otras sedes diplomáticas de países que han reconocido a la nueva nación de Kosovo, entre ellas la embajada de Turquía.Portavoces del departamento de Estado norteamericano han informado que han estado en contacto con el Gobierno serbio al que le han pedido que proteja el edificio. En una primera reacción, el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, ha indicado que el embajador no se encontraba en la delegación diplomática en el momento del ataque.

 

Posteriormente, el embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Zalmay Khalilzad, ha dicho que Estados Unidos está indignado por el asalto a la sede diplomática y ha anunciado que pedirá al Consejo de Seguridad de la ONU que lo condene.

 

Una protesta sin precedentes

 

Decenas de miles de serbios han respondido a la convocatoria del Gobierno y varios partidos parlamentarios para protestar contra la independencia de Kosovo. Pero la protesta, convocada por el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica; el presidente, Boris Tadic, y los líderes del Partido Radical Serbio (SRS), el mayor de oposición en el Parlamento, no ha transcurrido pacíficamente, como pretendían los organizadores.

 

Las calles de Serbia se han llenado hoy de miles de personas portando banderas y pancartas, para mostrar su oposición a la secesión de Kosovo. Según algunos cálculos iniciales de periodistas en el lugar, más de 100.000 personas se han congregado frente al emblemático edificio del Parlamento serbio, en una zona del centro de la capital, donde Kostunica ha dirigido un discurso donde ha reafirmado que Kosovo es parte de Serbia, “desde siempre, y para siempre será así”.

 

“No hay fuerza, amenaza ni condena que haga que un serbio diga que Kosovo es otra cosa si no Serbia”, ha exclamado Kostunica, seguido de gritos de apoyo de las decenas de miles de personas que acudieron desde diversas partes del país.”Si renunciamos a nuestro origen, la historia, entonces ¿quiénes somos?”, ha preguntado Kostunica tras enumerar los monasterios medievales serbios que hay en Kosovo. Para muchos serbios, Kosovo es el centro de su identidad nacional y de su espiritualidad cristiana ortodoxa.

 

Serbia se opone a la independencia unilateral de Kosovo, que considera una violación flagrante del derecho internacional y “una injusticia histórica”. Han sido llamados a consultas los embajadores serbios de los países que reconocieron la independencia de Kosovo, entre ellos Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y Alemania. Belgrado anunció que luchará por todos los medios políticos, diplomáticos y económicos para recuperar Kosovo.

 

Aparte de la manifestación de hoy, los serbios mantienen sus protestas diarias en Mitrovica-norte, donde al menos viven 40.000 serbios-kosovares, con el fin de presionar otra secesión: la de las municipalidades de mayoría serbia en territorio kosovar. El objetivo es defender la referencia a la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU, adoptada en 1999 tras la guerra y que según Belgrado establece que Serbia sigue teniendo soberanía sobre Kosovo.

 

En tanto, una manifestación de protesta que ha congregado hoy a unos 3.000 serbios en Banja Luka desembocó en enfrentamientos violentos con la policía, según fuentes de seguridad. Los manifestantes, en su mayoría estudiantes de secundaria, se han enfrentado con los agentes, que les impidieron acercarse a los edificios de los consulados de EE UU, Alemania y Francia, países que han reconocido la independencia de Kosovo. Primero, los participantes de la manifestación han gritado lemas como “Kosovo es el corazón de Serbia” y “Todos somos Serbia”, y lanzaron piedras contra el consulado estadounidense, pero la policía ha impedido que se acercaran al edificio lanzando gas lacrimógeno.

 

Tensión en las fronteras

 

Desde que el pasado domingo los albano-kosovares proclamaron la independencia unilateral de Kosovo, se desencadenaron en Belgrado y otras ciudades manifestaciones en las que se causaron desperfectos y fueron atacados edificios de las embajadas de Eslovenia, Estados Unidos y otros países que apoyan la soberanía de lo que Serbia considera parte inalienable de su territorio.

 

Los puestos fronterizos de Jarinje y Bruja, al norte de Mitrovica, fueron atacados por unos mil jóvenes serbios como un gesto por borrar la frontera recién creada y rechazar la secesión. En lugar de la policía kosovar, que antes coordinaba el control de las aduanas con la ayuda de dos o tres agentes internacionales, se ha desplegado al completo policía de la Misión de Naciones Unidas para Kosovo (UNMIK) para evitar incidentes.

 

También la policía serbia ha tomado el mando, en detrimento de los miembros kosovares, en las municipalidades del norte donde se concentran la mayor parte de los 100.000 serbios que quedan en Kosovo. Agentes serbios se encargan desde hoy de controlar los pasaportes en la zona más conflictiva del nuevo estado europeo, mientras la fuerza de la OTAN en Kosovo (KFOR) ha reforzado las fronteras con más efectivos.

 

Mientras tanto, siguen los reconocimientos oficiales del nuevo estado europeo. El Gobierno de Italia ha aprobado hoy el inicio del procedimiento para reconocer la independencia de Kosovo, según ha informado el presidente del Ejecutivo en funciones, Romano Prodi.I

 

talia se mostró siempre a favor de la independencia de Kosovo, para lo que contó con el apoyo de la mayoría de los partidos de la oposición conservadora. Ayer, el Gobierno alemán también reconoció a Kosovo de manera oficial.

 

Los manifestantes de la protesta multitudinaria en Belgrado contra la independencia de Kosovo han llevado banderas de España, en señal de afecto por el país que no reconoció esa soberanía unilateral, a la que Serbia se opone, según informa la agencia EFE. Decenas de miles de personas se han congregado en la plaza frente al emblemático edificio del Parlamento serbio para manifestarse contra la independencia de Kosovo, declarada el 17 de febrero.Los manifestantes han portado también banderas de Brasil, Rusia y de otros varios países que rechazan reconocer la independencia de la provincia que Serbia considera parte inalienable de su territorio.

 

Arde la Embajada de EE UU en Belgrado

 

Un manifestante muere durante las protestas serbias contra la secesión de Kosovo

 

RAMÓN LOBO / AGENCIAS – Pristina / Belgrado – 22/02/2008

 

Serbia vivió ayer una catálisis al revés, un ejercicio de negación colectiva y agitación de los viejos fantasmas balcánicos. Belgrado fue escenario de una gigantesca manifestación, tal vez la mayor desde las protestas contra el bombardeo de la OTAN en 1999, que reunió a unas 300.000 personas, y de graves incidentes después. Grupos de jóvenes enmascarados o cubiertos por capuchas atacaron con barras de hierro, bengalas y cócteles molotov las instalaciones de varias empresas y embajadas occidentales, entre ellas la de Croacia, Bélgica, Turquía, Canadá y EE UU, que primero fue incendiada (dos plantas de la sección consular) y después invadida ante la pasividad policial.

 

Sólo después de que el ataque fuera recogido en directo por las cámaras de televisión, y de que el Departamento de Estado de Washington exigiera al Gobierno serbio protección inmediata, intervinieron los antidisturbios. Al menos 88 personas (21 de ellas policías) resultaron heridas en los enfrentamientos posteriores. Tras el asalto, se encontró en el interior del edificio un cuerpo carbonizado, según confirmó el Gobierno estadounidense, informa David Alandete. No se trata de un empleado de la Embajada. Un funcionario serbio dijo que la víctima puede ser un manifestante.

 

Washington responsabilizó directamente al Gobierno serbio de lo ocurrido. “Serán responsables de cualquier cosa que les ocurra a los empleados de la Embajada”, dijo el portavoz del Departamento de Estado Sean McCormack.

 

La llamada marcha del pueblo estaba bien organizada: suspensión de las clases en colegios y universidades, tarde libre en los ministerios, celebridades en el estrado y miles de autobuses y trenes gratuitos para el desplazamiento. “Kosovo es Serbia”, era el lema. Se entonaron tristes canciones patrióticas y se exhibieron banderas serbias junto a las enseñas de los países que no reconocen Kosovo, como Rusia y España. Todos los oradores, desde el primer ministro, Vojislav Kostunica, al cineasta Emir Kusturica, repitieron variaciones de un único mensaje. “Kosovo es y será para siempre parte de Serbia”.

 

Allí estaba también Tomislav Nikolic, ex candidato a la presidencia del Partido Radical, quien prometió “no desistir nunca en la lucha por recuperar Kosovo”. Fue significativa la ausencia del presidente, Borís Tadic, europeísta furibundo, no menos defensor de la unidad de Serbia, pero más realista, que tuvo un oportuno viaje de trabajo a Rumania.

 

Si el objetivo de la manifestación de Belgrado, y de las celebradas en Banja Luka -la principal ciudad serbia de Bosnia-Herzegovina- y Mitrovica-norte, en Kosovo, era canalizar la rabia colectiva de un pueblo que se siente robado en sus esencias nacionales, el fracaso fue mayúsculo. Los graves incidentes de Belgrado tuvieron su réplica en Bosnia y en el paso fronterizo de Merdare, al norte de Kosovo, donde cientos de reservistas del Ejército serbio penetraron 50 metros en el territorio recién perdido. Hubo lanzamiento de piedras, quema de neumáticos y forcejeos con la policía antidisturbios de Kosovo. Un agente resultó herido.

 

La pasión nacionalista está siendo orquestada y dirigida desde Belgrado. El ministro de Infraestructuras, Velimir Illic, dijo hace días que la rotura de cristales era un “ejercicio muy democrático”. Mucho más peligrosas fueron sus palabras dirigidas al único político serbio que considera que la independencia de Kosovo se produjo en 1999 y que el responsable de su pérdida fue Slobodan Milosevic. Illic anunció que Ceda Jovanovic, líder del Partido Democrático Liberal, “se reunirá con Djindjic en marzo”, una advertencia mafiosa ya que Zoran Djindjic, el primer ministro reformista que entregó a Milosevic al tribunal de La Haya, fue asesinado en 2003.La agitación del fervor y del miedo en las zonas serbias preocupa a la fuerza de la OTAN desplegada en Kosovo, que ha reforzado los puestos fronterizos y levantado controles militares en varias carreteras. Ayer hubo problemas en uno de los enclaves.

 

Para hoy está prevista una nueva marcha en Mitrovica-norte, convertida en un fortín anti-UE. Líderes serbios del norte han declarado nula la misión de la UE en Kosovo. El enviado especial de la UE, Pieter Feith, recién llegado a Pristina, ha dejado bien claras sus intenciones: “Nuestra misión es en todo Kosovo, y eso incluye el norte”. La marcha de hoy es potencialmente peligrosa porque están convocados todos los estudiantes de Serbia. Todo indica que tras unos días de relativa paz la batalla política por Kosovo no ha hecho más que empezar.

 

 

La OTAN cierra la frontera con Serbia

 

EE UU retira al personal no esencial de su Embajada en Belgrado – Manifestantes serbios lanzan botellas y piedras a la policía en Mitrovica

 

RAMÓN LOBO / AGENCIAS – Mitrovica / Belgrado – 23/02/2008

 

La OTAN no quiere correr riesgos, que una sola chispa del vandalismo desplegado en Belgrado en la noche del jueves acabe por incendiar Kosovo. Por ello cerró ayer durante horas las fronteras con Serbia. Los cientos de estudiantes que procedentes de la capital serbia, Novi Sad, Nis y Banja Luka (Bosnia-Herzegovina) que pretendían sumarse a la protesta diaria en Mitrovica-norte quedaron bloqueados.

 

Quizá fuese debido al despliegue militar, pero los estudiantes serbios de Mitrovica estaban ayer muy excitados. “Esto es una provocación. Tratan de ponernos nerviosos”, repetía Bojan, uno de los líderes. Al grito de “Kosovo es Serbia” y el menos coreado de “matemos a los albaneses”, unos 4.000 avanzaron entre un mar de banderas (de nuevo una española) hacia el centro de la ciudad. Fue la primera vez en cinco días que la manifestación finalizó con actos de violencia: lanzamiento de botellas, piedras y bengalas contra el cordón de policías ucranios de la Misión de la ONU en Kosovo (UNMIK), que defendían el puente que une (separa) el norte serbio del sur albanés.

 

Fue otro paso en la gradación de las provocaciones (como la retirada ayer de jueces y fiscales serbios del sistema organizado por la ONU), aunque la batalla campal de Belgrado, televisada en directo a medio mundo, puede tener un efecto bumerán para sus alentadores. El primer ministro de Serbia, el nacionalista Vojislav Kostunica, al que Occidente acusa de ser uno de ellos, lamentó los incidentes, que “causan daño a nuestra lucha (…) Los que están a favor del Estado de Kosovo deben sentirse felices” y lamentó la “pérdida de una vida”, pero no condenó los ataques a las embajadas ni realizó un llamamiento inequívoco a la calma.

 

El presidente, Borís Tadic, un europeísta, sí lo hizo. “Debemos asegurarnos de que no vuelva a pasar”, dijo el presidente tras convocar una reunión urgente del Consejo de Seguridad Nacional. El primer ministro de Kosovo, Hashim Thaçi, aseguró que lo ocurrido el jueves eran “reminiscencias del régimen de Milosevic que tanto daño había causado” a los albaneses de la ex provincia serbia.

 

EE UU ha condenado los ataques y retirado al personal no esencial de su embajada. Las declaraciones de rechazo se han repetido desde las capitales cuyas legaciones fueron vandalizadas. Algunos, como Croacia, han pedido a sus ciudadanos que eviten los viajes a Serbia.

 

Las tiendas atacadas en Belgrado hacían ayer inventario de lo saqueado. En los sectores democráticos de la sociedad había rabia por lo ocurrido y por la lentitud policial. La policía se defiende con cifras: de los 130 heridos, 50 eran agentes y se practicaron 200 detenciones.

 

En la frontera tomada por la OTAN, la misma que fue quemada el martes por otros vándalos, el rector de la Universidad de Belgrado, Branko Kovacevic, trataba de negociar con los mandos militares, pero las órdenes del general Xavier de Marnhac eran inequívocas: no permitir el paso de un solo estudiante.

 

“Esto es una provocación. Un Ejército ocupante que te impide el movimiento por tu propio país. Es humillante”, clamaba el rector. El alcalde de Leposavic, Velimir Bojovic, cree que este tipo de actuaciones de la OTAN terminarán por provocar la ola de violencia que tanto temen. Como si fuera un eco cercano de sus palabras, el Parlamento de la República Srpska -la entidad serbia de Bosnia-Herzegovina- aprobó ayer una resolución en la que reclama su derecho a la autodeterminación siguiendo la pauta marcada por EE UU y algunos países de la UE con Kosovo.

 

Los serbios se atrincheran en el norte de Kosovo para forzar la partición

 

La misión de la UE en Mitrovica se repliega a la zona albanesa de la ciudad

 

RAMÓN LOBO (ENVIADO ESPECIAL) – Pristina – 24/02/2008

 

Una semana después de la declaración unilateral de independencia de Kosovo, la batalla entre Serbia y el nuevo Estado y sus patrocinadores internacionales se reduce a un puente sin nombre, el que debería unir, pero separa, el norte de Mitrovica habitado por serbios con un sur étnicamente albanés. Nadie en Belgrado oculta el objetivo: lograr la partición legal y la incorporación de ese norte a Serbia, aunque perjudique a los enclaves donde viven el 60% de los 100.000 serbios que quedan en la antigua provincia.

 

En la guerra de los símbolos, que lo son todo en una tierra que se alimenta en exclusiva de mitos medievales, los serbios del norte ya han logrado su primera victoria. El enviado especial de la Unión Europea a Kosovo, Pieter Feith, confirmó ayer que la pequeña misión de la UE establecida en el norte de Mitrovica se replegaba temporalmente al sur debido a razones de seguridad. Varias granadas sin víctimas y la presión popular sobre la familia que les había alquilado el local han logrado la retirada 48 horas después de que Feith proclamara que la misión de la UE (unos 2.000 policías, jueces y fiscales) se desplegaría por todo Kosovo, incluido el norte.

 

La imagen de cientos de vándalos incendiando en la noche del jueves la Embajada de EE UU en Belgrado y la quema, dos días antes, de dos puestos fronterizos (líneas administrativas, según Serbia) en Kosovo han disparado las alarmas. La batalla no va a ser abierta porque Serbia, tras varias guerras balcánicas perdidas (Eslovenia, Croacia, Bosnia-Herzegovina y Kosovo) está exhausta y sin medios. Será gradual, buscando los límites y aprovechando cualquier debilidad occidental. La imagen del convoy de 40 vehículos con el personal no esencial de la legación estadounidense abandonando ayer Belgrado es otro tipo de victoria para los radicales.

 

“Bienvenido a Serbia”, exclama un ciudadano ante el extranjero que acaba de cruzar el puente. “Mitrovica es nuestra casa. Jamás nos expulsarán”, añade. El alcalde de Leposavic, Velimir Bojovic, uno de los municipios serbios del norte, siquiera opta por el disimulo: “El río Íbar [que divide Mitrovica] es ahora la frontera natural”. Las fuerzas de la OTAN en Kosovo (Kfor, más de 16.000 soldados) patrullan de forma visible por los municipios norteños. Militares franceses, griegos, estadounidenses y portugueses encaramados en sus blindados son los encargados de dar la impresión de autoridad y de que no se van a permitir diferencias entre el norte y el resto del nuevo país.

 

“La independencia de Kosovo va a ser breve. Pronto la comunidad internacional se dará cuenta del grave error que ha cometido”, asegura Nebojsa Jovic, mano derecha del líder radical de Mitrovica-Norte, Marko Jaksic, y el hombre que controla la seguridad. “Reconocemos la resolución 1.244 del Consejo de Seguridad. Sólo cooperaremos con las instituciones y organismos que respeten la legalidad y la UE no es una de ellas. (…) Trato de mantener la situación bajo control, pero los ánimos están caldeados. Si nos atacan sería necesaria la intervención de Serbia”.

 

El Gobierno de Vojislav Kostunica sigue sin pronunciar una palabra de condena de los ataques a las embajadas. Se ha limitado a decir que este tipo de actos vandálicos no beneficia al país. El ministro serbio para Kosovo, Slobodan Samarzic, fue ayer más lejos en unas declaraciones que recoge la agencia local de noticias: “La raíz de la violencia es la violación de la ley internacional”.

 

Siete días después de la declaración de independencia nada aparente ha cambiado en el Kosovo mayoritariamente albanés. Tras tres noches de farra, los kosovares han despertado del sueño en el mismo lugar donde se encontraban: un país pobre, sin infraestructuras, ahogado por la corrupción y el crimen organizado, que apenas produce nada, excepto algún que otro mineral contaminante, y con una tasa de desempleo juvenil próxima al 70%. El nuevo Kosovo, como el viejo, depende del sostén de la diáspora y de la generosidad de la comunidad internacional. Construir un Estado de la nada va a exigir más que una declaración, exigirá cientos de millones de euros. Casi todos procedentes de los bolsillos de los contribuyentes europeos.

 

Miles de serbobosnios protestan contra la independencia de Kosovo en Banja Luka

 

Aunque las manifestaciones han sido pacíficas, un grupo de 300 jóvenes intentó atacar los consulados de Alemania, EE UU y Reino Unido

 

EFE – Sarajevo/Pristina – 26/02/2008

 

Banja Luka ha sido hoy el escenario de la última protesta masiva contra la independencia de Kosovo, que terminó en altercados entre jóvenes radicales y la policía local. Unas 12.000 personas han protestado, en su mayoría de forma pacífica, contra la soberanía declarada por Kosovo, aunque un grupo de 300 jóvenes intentó romper el cordón policial frente a los consulados de Alemania y Reino Unido.

 

Tras ser dispersados por la policía, se dirigieron hacia el consulado estadounidense, también rodeado de agentes que fueron apedreados y tuvieron que usar gases lacrimógenos para disuadirles. Durante los desórdenes, se rompieron los escaparates de una tienda croata en el centro de la ciudad, según ha informado la emisora de televisión bosnia.

 

El resto de la protesta ha transcurrido pacíficamente, sin que las fuerzas de seguridad tuvieran que intervenir. Los manifestantes llevaban pancartas con inscripciones como “No damos al diablo el alma serbia”, “Queremos la independencia de la República Serbia (de Bosnia)”, y fotos con la imagen del presidente ruso Vladimir Putin.

 

Los líderes de los serbios de Bosnia se dirigieron a los participantes en la manifestación, a la que había sido invitado el primer ministro de Serbia, Vojislav Kostunica, que no asistió. El primer ministro serbo-bosnio, Milorad Dodik, ha afirmado que Bosnia “nunca reconocerá Kosovo como Estado independiente”, y ha insistido en que los representantes serbios en las instituciones centrales bosnias “impedirán decididamente tal posibilidad”.

 

Bosnia Herzegovina esta dividida desde el fin de la guerra en 1995 en la llamada República Serbia y la Confederación de musulmanes y croatas.

 

 

Belgrado quiere administrar los enclaves de mayoría serbia

 

A.                   M. – Bruselas – 19/03/2008

 

El Gobierno serbio estaría dispuesto a administrar los territorios de Kosovo poblados mayoritariamente por ciudadanos serbios. La propuesta fue realizada el pasado fin de semana por el ministro serbio encargado de los asuntos de Kosovo, Slobodan Samardzic. La iniciativa fue rechazada por los administradores de la ONU, según informa Reuters.

 

El territorio de Kosovo, que tiene una población de dos millones de habitantes, cuenta con varias minorías étnicas, de las cuales la serbia, con más de 100.000 personas, es la más numerosa. La mayor parte de esa población serbia se encuentra concentrada al norte del país, en la zona de Mitrovica, y el resto se halla distribuida en numerosos enclaves, todos ellos protegidos por las fuerzas internacionales bajo el mandato de la ONU.

 

En algunos de estos enclaves hay varios santuarios muy emblemáticos y de fuerte significación patriótica y emocional para los serbios, que los consideran como las raíces de su nación. En este sentido, el Plan Ahtisaari ya preveía una especial protección de estos lugares, lo que permitía establecer una especial relación con las autoridades de Belgrado.

 

Sin embargo, la reciente oferta de Belgrado se ha visto con temor por parte de los administradores de Naciones Unidas por estimar que “parece que el objetivo es la partición de Kosovo”. En la zona de Mitrovica, donde la población serbia es mayoritaria, los salarios de los funcionarios (médicos, profesores, maestros y policías) son pagados por el Gobierno de Belgrado.

 

Las autoridades de Pristina también se oponen a la partición o separación de la parte norte de su territorio por considerar que los límites fronterizos de Kosovo son los mismos que tenía como provincia autónoma cuando formaba parte de la antigua Yugoslavia.

 

EDITORIAL

 

Partición inaceptable

 

Con la violencia en Mitrovica, Serbia se radicaliza e intenta dividir Kosovo

 

19/03/2008

 

El objetivo del Gobierno serbio al alentar los disturbios en la ciudad de Mitrovica, en el norte de Kosovo, parece doble: mantener viva la llama del radicalismo ante las elecciones en Serbia del 11 de mayo, y dar los primeros pasos para provocar una separación de hecho de una parte de la antigua provincia serbia que proclamó su independencia el pasado 17 de febrero. Ambos objetivos deben ser rechazados por la comunidad internacional, Rusia incluida. Serbia no ganaría nada con esta partición a la fuerza, salvo granjearse un mayor ostracismo y dificultar sus opciones europeas y modernizadoras. Además, tal división crearía otro mal precedente en relación con las minorías en toda la zona o a la eventual separación de Bosnia-Herzegovina si la República Sprska decidiera dar el paso.

 

Detrás de los altercados, que han costado la vida a un policía ucranio de Naciones Unidas, se reconoce la mano de Belgrado, y también de Moscú, con quien reconoce que consulta el Gobierno de Kostunica. El primer ministro nacionalista quiere hacer frente con esta actitud provocadora al moderado y pro europeo presidente Tadic. Aunque ya no es hora de lamentar los hechos consumados, este desbordamiento era la respuesta previsible a la proclamación de la independencia. Lo que incumbe ahora a la comunidad internacional, y especialmente a la OTAN sobre la que gira la fuerza de Kfor, y la UE que debe aún enviar una misión civil (Eulex), es evitar más violencia y más derramamiento de sangre. Pero la respuesta ante los actuales disturbios no puede ser la división de la ciudad y la región de Mitrovica, pues podría ser el primer paso para una partición.

 

España no ha reconocido la independencia de Kosovo, participa en la Kfor y en la policía de la ONU. Aunque no tendría sentido una retirada española, que sería irresponsable e insolidaria con nuestros socios europeos, el Gobierno de Zapatero debería aclarar el tenor de esta participación, volver a pedir una nueva autorización del Congreso de los Diputados, y meditar algo más sobre la contribución a Eulex. Pero en cualquiera de los casos, Madrid debe disipar las dudas y mandar un claro mensaje a los serbios. Aunque España no haya reconocido la independencia, no por ello aceptará estos nuevos brotes de violencia étnica. 

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