De Yugoslavia a Kosovo

marzo 6, 2011 at 11:18 pm (General) (, , , , , , , )

Han pasado 3 años desde que Kosovo se declaró independiente de Serbia. Era la crónica de una muerte anunciada. El último rescoldo de un gran incendio comenzado 20 años atrás. Apenas queda nada de Yugoslavia, el país que supo nadar entre dos mundos enfrentados durante la Guerra Fría. No queda Estado en cualquiera de sus manifestaciones ni idioma común. Aunque serbios, croatas y bosnios hablan la misma lengua, el serbocroata, hoy se empeñan en afirmar que son tres idiomas diferentes: castellano, andaluz y extremeño.

A propósito del asunto, Ramón Lobo escribe en su blog “Aguas Internacionales” un buen artículo sobre Yugoslavia, Tito y lso tiempos en los que aquellas convulsa zona vivia en paz.

———————————————————————–

4-05-2010

De esa Yugoslavia presuntamente autogestionada, que tanto atrajo a la izquierda que gustaba combinar libertad y socialismo, sólo permanece la memoria de un tiempo mejor entre los más ancianos, que vinculan la figura patriarcal de Josip Broz Tito, a la ausencia de guerra y carestías económicas, a los viajes y a la libertad de usar vaqueros made en Occidente.

Recuerdo Maglaj en marzo de 2004, cuando fui junto a Bruno de AFP uno de los primeros periodistas extranjeros en entrar tras meses de cerco. Allí, un jubilado llamado Mehmed que jugaba con un reloj en el que cada medio minuto se aparecía la figura de Tito, me respondió a la pregunta de si le echaba de menos. “No, yo lo único que echo de menos es la paz”.

Ayer se cumplieron 30 años de la muerte del hombre que gobernó durante 35 con puño más o menos de hierro un país imposible con seis nacionalidades, varios idiomas y tres religiones y que fue inventado por etapas tras el hundimiento de dos imperios, el Otomano y el Austrohúngaro. Diez años después de su muerte el 4 de mayo de 1980, su obra saltó por los aires devorada por los nacionalismos serbio y croata, y sobre todo por el odio acumulado y el miedo de la gente. Una historia compleja y dolorosa en manos de políticos ambiciosos e irresponsables como Franjo Tudjman y Slobodan Milosevic provocó decenas de miles de muertos y heridos y millones de desplazados y refugiados.

Cuatro guerras -Eslovenia y Croacia (1991), Bosnia-Herzegovina (1992-1995) y Kosovo (1999)- borraron con sangre el legado de un hombre que más que un visionario o un estadista resultó ser un gran actor capaz de crearse una imagen en el telón de acero, otra en Occidente y una tercera en casa. Y sobrevivir a todas las contradicciones. Su país, en cambio, no sobrevivió a las suyas.

Odios latentes desde la Edad Media (esencial el libro de Ivo Andric, Un puente sobre el Drina, ahora traducido directamente del serbocroata) y, sobre todo, de la ocupación nazi en la II Guerra Mundial (La piel, de Curzio Malaparte), fueron más fuertes que unos vínculos más propagandísticos que reales y eficaces.

Muy interesante la serie de Martin Bell en la BBC y, sobre todo, las declaraciones que recoge de Raif Dizdaravic, ex partisano con Tito y ex ministro de Exteriores yugoslavo, quien culpa del desastre a la Constitución de 1974 y la falta de una reforma económica. A la crisis le siguió el nacionalismo y el oportunismo. Recuerdo en Kosovo en 2008, poco antes de su independencia, la historia del psiquiátrico de Shtime, al sur de Pristina, lo único físico que quedaba de aquel sueño panyugoslavo: un barco a la deriva cargado de personas olvidadas.

Treinta años después del fallecimiento del mariscal Tito, su figura en los Balcanes se ha reducido a unos debates entre historiadores, una moderada titomanía en Sarajevo, símbolo de aquella unidad plurinacional y víctima de ese cuento, una página en Facebook titulada Por qué 30 años después de la muerte de Tito, Yugoslavia sigue viviendo en nosotros y un aumento significativo de las visitas turísticas a La Casa de las Flores, en Belgrado, donde está enterrado.

El mausoleo hasta hace unos años abandonado por una Serbia que considera a Tito el principal enemigo de su nacionalismo es una prueba de que los tiempos se mueven, aunque muy despacio. Ahora se muestra limpio y atractivo porque esa Serbia que trata de salir del túnel de las cuatro guerras balcánicas (empezó todas y las perdió) ha descubierto el turismo y el dinero, y a los turistas les atrae la figura de Tito, el gran actor, el hombre que supo guerrear como jefe de los partisanos contra los nazis y cautivar a los británicos por su antiestalinismo pero que no supo construir un país.

Yugoslavia ya no existe. Quedan las canciones de una época y algunas películas, miles de libros y una sensación colectiva de vértigo, fracaso y derrota. Ahora todos miran a la Unión Europea (ya entró Eslovenia) como salida económica y política, un espacio mayor que diluya unas fronteras por las que se libraron tantas batallas. El puente sobre el Drina en Visegrado permanece como símbolo de un pasado que es parte del futuro.

Anuncios

Permalink Dejar un comentario

República de Kosovo

abril 28, 2008 at 7:48 pm (General) (, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , )

Desde Noviembre del 2007 hemos seguido, a través de las noticias públicada en el Diario El País, el último capítulo del conflicto kosovar: La secesión de Kosovo.

El 17 de Febrero del 2008 Kosovo consiguió su ansiado objetivo, ser independiente. Su historia es larga y manchada de sangre, sangre de las víctimas de un conflicto que puede que haya escrito su última etapa.

Pero hay cuestiones que resolver para poder entender la situación de este pequeño Estado europeo:

  • ¿Por qué Serbia se opone frontalmente a la independencia de esta provincia?
  • ¿Por qué Kosovo no puede ejercer el derecho de autodeterminación como hizo en su día recientemente Montenegro?
  • ¿Por qué los serbios consideran a kosovo como la cuna de su cultura?
  • ¿Por qué esta provincia está habitada mayoritariamente por albaneses?
  • ¿Por qué España no reconoce al nuevo Estado?
  • ¿Por qué Rusia se opone mientras que Estados Unidos y la UE son proclives a reconocer la soberania kosovar?

Para resolver estas cuestiones para a realizar un repaso por la historia de esta zona de los Balcánes:

Kosovo es considerado por Serbia como la cuna de su cultura y su religión. (como Asturias en España) Alli se encuentra numerosos monasterios ortodoxos serbios. Por ello para los serbios, la pérdida de Kosovo es la pérdida de su identidad.

Kosovo fue absorbido por Serbia a final del siglo XII, y formó parte del Imperio Serbio desde 1346 a 1371. No obstante desde 1180 formaba parte de un reino serbio.

En 1389, en la famosa Batalla de Kosovo una coalición de armadas cristianas conducidas por el príncipe serbio Lazar Hrebljanovic fue derrotada en Kosovo Polje por los turcos otomanos, quienes tomaron finalmente el control del territorio en el año 1455. La Batalla de Kosovo es la batalla de todas las batallas en los anales de la mitología serbia. La mayoría de los nobles caballeros serbios –más de 150- murieron en la batalla. Aunque el resultado de la batalla fue esencialmente un empate, y se tuvieron que dar dos batallas más antes de que los otomanos sometieran todos los territorios serbios, la batalla de Kosovo tiene un papel importante en la psique del pueblo serbio.

Durante más de medio siglo la religión y la etnia inclinaron la balanza a favor de los musulmanes y albaneses. Hubo una gran represión y miles de serbios abandonaron sus hogares. Empiezan a llegar numerosos inmigrante albaneses

En 1912 durante las guerras Balcánicas Serbia arrebata Kosovo a los turcos, integrándose después de la 1ª guerra Mundial en Yugoslavia.

En la 2ª Guerra Mundial la mayor parte del territorio es ocupado por las tropas italianas y pasa a formar parte de la Gran Albania. Durante la ocupación, los grupos armados albaneses locales (Vulnetari) violentaron a más de 100.000 serbios de Kosovo y mataron más de 10.000 hasta 1945. Después del final de la guerra y del establecimiento del régimen Comunista de Tito, a Kosovo le fue conferido un estatuto de región autónoma de Serbia en 1946 y se convirtió una provincia autónoma en 1963. El gobierno comunista no permitió el regreso de los refugiados. Con la pasada constitución de Yugoslavia de 1974, Kosovo ganó la autonomía.

Desde 1980 los albaneses fueron aumentando hasta convertirse en una gran mayoría, cercana al 90%. Los serbios de la provincia fueron discriminados y perseguidos. En 1989 con Milosevic en el poder, se decide por referéndum en toda Serbia la supresión de todas las autonomías. El parlamento Kosovar –fuertemente presionado- acepta estas nuevas medidas, dando el control de la policía, de la justicia, la economía, el sistema de educación y políticas de lengua al gobierno serbio.

 

 

El problema de Kosovo es que no es una antigua república Yugoslava, como lo fueron Montenegro, Croacia, Eslovenia, Macedonia o Bosnia; sino una provincia serbia y por lo tanto no puede ejercer el derecho de autodeterminación como recientemente hizo Montenegro para convertirse en un país independiente. No obstante la mayoría aplastante de la población es albanesa y quiere la independencia, esto ha sido un factor importante para que la UE apruebe la secesión, así como para estabilizar una zona ya de por si bastante convulsa. Rusia, tradicional aliado de Serbia y ortodoxa también rechaza de plano la secesión ya que lo considera un peligroso precedente para otros territorios separatistas. Este ha sido el principal argumento de muchos países para no reconocer al nuevo Estado, entre ellos España

 

PD: Agradecer a Ramón Lobo y Ricardo M. de Rituerto sin cuyos artículos este blog no sería posible

Permalink 6 comentarios