¿La última batalla?

julio 22, 2010 at 10:25 pm (General) (, , , , , , , , , )

Ya la hemos armado. Mejor dicho, ya lo ha hecho la Corte Internacional de Justicia que ha indicado que Kosovo, la provincia serbia que declaró unilateralmente su independencia de Belgrado en febrero de 2008, no violó el derecho internacional y tampoco la resolución 1244 de Naciones Unidas (que regula el régimen administrativo de Kosovo), ni el marco constitucional. Según ha argumentado el presidente del tribunal de la ONU, Hisashi Owada, “el derecho internacional no contempla prohibiciones sobre declaraciones de independencia”. Owada ha insistido en reiteradas ocasiones durante la lectura del fallo, que ha contado con 10 votos favorables y 4 contrarios, en la excepcionalidad del caso de Kosovo, inmerso en su día en las guerras de los Balcanes.

Serbia acudió a la CIJ por considerar Kosovo una parte inalienable de su territorio, “el alma misma de su patria”. Por eso, calificó la independencia de contraria al derecho internacional y, tras conocerse el fallo, ha asegurado que nunca reconocerá la separación de la que considera su provincia . Según sus juristas, “quiebra el principio de integridad territorial”. Así de contundente ha sido el presidente serbio Boris Tàdic después de conocer la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ). “El Gobierno considerará ahora más pasos” para oponerse a la separación de la que considera su provincia. Las palabras de Tàdic son un eco de lo que más temprano ha dicho su ministro de Exteriores, Vuk Jeremic.

Las reacciones no han tardado tras la sentencia de la CIJ. Estados Unidos y Alemania respaldan la sentencia del tribunal de la ONU, mientras que Rusia asegura que la decisión, como no es vinculante, no ofrece una base legal para su independencia.

Ahora comienza la batalla por el reconocimiento internacional de aquellos países que aún no consideran a Kosovo como un territorio soberano. El Grupo Popular Europeo, mayoritario en la Eurocámara, ha pedido a los cinco países de la Unión Europea que todavía no reconocen la independencia de Kosovo, entre ellos España, que den ese paso tras la decisión de la CIJ. Además de España, tampoco han reconocido a la ex provincia serbia Eslovaquia, Grecia, Rumanía y Chipre. “Serbia debe ahora aceptar este resultado y mantener una buena relación de vecindad con Kosovo”, dice en un comunicado la eurodiputada del PPE y miembro de la delegación parlamentaria para las relaciones con Kosovo, la alemana Doris Pack.

Desde el otro lado del Atlántico, Estados Unidos ha respaldado hoy de forma inmediata la sentencia y ha llamado a Europa a que se una ante un futuro común. “La sentencia de la CIJ afirma firmemente que la declaración de independencia de Kosovo es legal, un veredicto que nosotros respaldamos. Ahora ha llegado el momento de que Europa se una tras un futuro común”, ha dicho el portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley, en la primera reacción oficial de la Administración de Barack Obama. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien se encuentra de gira en Asia, ha hecho un llamamiento a todos los países para que reconozcan la independencia de Kosovo.

Horas antes, el vicepresidente estadounidense Joe Biden ha llamado a Tàdic -antes de que se emitiera la sentencia- y le ha reafirmado la posición de Washington de apoyo total a un Kosovo democrático y multiétnico. Según informa la Casa Blanca, Biden ha reiterado el compromiso “inquebrantable” de EE UU con la soberanía y la integridad territorial de Kosovo y ha pedido al Gobierno serbio que trabaje de forma constructiva para resolver los problemas prácticos que mantiene con Pristina.

El Gobierno de Berlín también ha elogiado el dictamen del tribunal de la ONU y ha apelado a las autoridades de ambos países a buscar un “diálogo constructivo” y “pragmático” en interés de la población. El dictamen “confirma nuestro parecer, de que la independencia de la República de Kosovo y su integridad territorial son hechos irrefutables”, ha sentenciado el ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle, en un comunicado difundido por su departamento.

Pero Rusia considera que esta decisión “abre la caja de Pandora”, de los separatismos. “Preveo muchos fenómenos peligrosos en el mundo similares a lo ocurrido en Kosovo”, afirma Leonid Slutski, vicepresidente del comité de Asuntos Internacionales de la Duma rusa. “Nuestra posición sobre el no reconocimiento de la independencia de Kosovo no ha cambiado”, declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Andrei Nesterenko, en un comunicado publicado en la página web de la Cancillería rusa.

Mientras

España no reconocerá la independencia de Kosovo, a pesar del dictamen de la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya. Al menos, no a corto plazo. Entre otras razones, según fuentes diplomáticas, porque España aplica la llamada Doctrina Estrada, en recuerdo del diplomático mexicano que la formuló, según la cual no se reconocen países o Gobiernos sino que se establecen, o no, relaciones diplomáticas con ellos. Y el Gobierno no tiene intención, al menos por ahora, de abrir una embajada ni tampoco de acreditar a un embajador ante las autoridades de Pristina.

En cualquier caso, la sentencia deja en una posición incómoda a España, uno de los cinco países de la UE que no han reconocido a la ex provincia serbia como Estado. La diplomacia española intervino incluso en las audiencias públicas de la corte de La Haya en apoyo de las tesis de Serbia. El pasado 8 de diciembre, la asesora legal del Ministerio de Asuntos Exteriores, Concepción Escobar Hernández, defendió ante el tribunal de la ONU que “la declaración unilateral de independencia de Kosovo no es acorde con el derecho internacional”.

La decisión de los jueces ha sorprendido en Madrid, donde se esperaba un fallo más “equilibrado”, en el que se reconociera que la secesión fue ilegal, desde el punto de vista formal, aunque se abriera la puerta a una independencia de facto. De hecho España ha dado pasos para relacionarse, de manera informal, con las autoridades de Kosovo y el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, participó la pasada primavera en una conferencia en Sarajevo (Bosnia-Herzegovina) en la que se sentaron representantes de Kosovo, junto a los de los demás países de la ex Yugoslavia, aunque en teoría lo hicieran a título personal.

Lo que ayer dejaron claro fuentes gubernamentales es que “Kosovo constituye un caso singular”, ya que su independencia fue fruto de una operación de limpieza étnica y una guerra, por lo que “nadie puede tomarlo como modelo para situaciones que no son comparables”, en alusión a los partidos independentistas en Cataluña o el País Vasco. Convergència Democrática de Catalunya (CDC) se congratuló de la decisión de los jueces, que consideró “lógica”, e instó al Gobierno a “reconocer definitivamente” al nuevo Estado, aunque agregó que las situaciones de Kosovo y Cataluña son “completamente diferentes”. El presidente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Joan Puigcercós, celebró la decisión. “El máximo órgano judicial de la ONU ha reconocido que la democracia está por encima del principio de integridad territorial”, dijo Puigcercós.

La inquietud más inmediata es el impacto que la sentencia pueda tener sobre la estabilidad de los Balcanes y cuál sea la reacción de Serbia, un país al que Moratinos ha apadrinado en su acercamiento a la UE. La ministra de Defensa, Carme Chacón, ordenó el año pasado la retirada de las tropas de Kosovo, lo que le valió duras críticas de EE UU y la OTAN, pero España aún mantiene un contingente de 150 soldados en Bosnia, donde están previstas elecciones después del verano. La posibilidad de que los serbios inicien el camino de la secesión en zonas de Bosnia y el propio Kosovo donde son mayoritarios puede reabrir un conflicto cuyas heridas aún no han cicatrizado.

Expertos del Ministerio de Asuntos Exteriores y de La Moncloa analizaban hoy el dictamen, que en una primera lectura calificaron de “peculiar”, ya que no dice que la independencia sea legal, sino que no es ilegal. Aunque recordaron que la opinión de los jueces no es vinculante, admitieron que “tendrá consecuencias”. A la espera de un pronunciamiento público del Gobierno, se remitieron al de la UE, que hizo un llamamiento al diálogo y la cooperación entre Pristina y Belgrado

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Kosovo, un año en el limbo

febrero 19, 2009 at 8:00 pm (General) (, , , , , , )

Nerimane Kamberi, profesora y escritora kosovar, ya no tiene tantos problemas con la lavadora como el año pasado, cuando nunca coincidían el suministro de agua y luz en un mundo de cortes constantes. “La electricidad ha mejorado un poquito”, asegura en conversación telefónica desde Pristina. “La gente está contenta aunque hay problemas. Aumentó el paro y los precios se han disparado. Va a ser el año de la conflictividad social. Pero hoy es día de celebración; mañana, la realidad”.

Un año después de su independencia unilateral de Serbia, Kosovo sigue siendo un rompecabezas de casi imposible solución. Conviven allí dos realidades jurídicas defendidas por bandos en apariencia irreconciliables. Los que esgrimen la resolución 1.244 del Consejo de Seguridad y destacan la inviolabilidad de las fronteras que en ella se recoge (Serbia, Rusia, China y España, entre otros) y los que, apoyándose en esa misma resolución -que destaca que el estatus final de Kosovo está por decidir-, reconocen la legalidad de la independencia unilateral (54 países, entre ellos EE UU, Japón y 22 de los 27 de la UE).

Ninguna de las calamidades anunciadas por los críticos (éxodo masivo de la minoría serbia, choques armados, desestabilización regional, cascada de secesiones en otras zonas) se ha producido. Todo se mantiene encerrado en un aparente limbo que nadie quiere o sabe desbloquear.

Pero el statu quo se mueve, aunque de forma casi imperceptible. El nuevo Gobierno democrático de Belgrado (sin el lastre tras las elecciones de mayo del imprevisible Vojislav Kostunica) y la escisión del ultranacionalista Partido Radical, con un sector que trata de aprender a ser proeuropeo, han sosegado el tono. Mismo discurso, pero con menos pasión.

Un factor que obliga a la moderación es la crisis económica que está golpeando duro a Serbia (el dinar se ha devaluado un 18,5% desde agosto) y forzando a correcciones presupuestarias muy simbólicas: se ha dejado de pagar el doble de salario a los médicos que aceptan trabajar en Mitrovica norte y otros enclaves serbios dentro de Kosovo.

En Kosovo, un Estado que no produce nada, que depende de las remesas de los emigrantes albaneses y de la ayuda internacional (109 millones de euros en 2009 de parte de la UE), la percepción de la crisis es otra, porque ya vivían en una crisis constante. El paro entre los 15 y 24 años supera el 75% y la inflación es galopante (un litro de leche, un euro).

La EULEX, la misión estrella de la UE para Kosovo (policías, jueces y fiscales con el objetivo de construir el Estado de derecho), se desplegó en enero, 10 meses después de lo previsto, y no en todo el territorio. El norte de Mitrovica y los principales enclaves serbios, como Gracanica, siguen vetados para EULEX. Allí, donde Belgrado ha levantado una estructura de poder paralelo que no coopera ni reconoce a Pristina, sólo patrullan los restos de la misión de la ONU (UNMIK) y soldados de la OTAN (Kfor). Europa no es bien recibida: ni coches ni sedes.

El Gobierno proeuropeo de Serbia, liderado por el presidente Borís Tadic, ha centrado su batalla contra la independencia de Kosovo en la vía diplomática, una gran diferencia con el régimen anterior, que provocó cuatro guerras balcánicas y las perdió todas. Tadic espera obtener resultados en la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Ese statu quo que se mueve poco a poco también afecta a los padrinos de Serbia. La guerra de Georgia en agosto y el apoyo de Rusia (gran valedor de la tesis de que no se pueden mover las fronteras) a la secesión de Osetia del sur y Abjazia, representa un aviso a Belgrado: la posición rusa no se basa en principios inamovibles, sólo en intereses que mudan.

A Tadic le queda un as en la manga: Ratko Mladic. Aunque parece que a veces se le busca, quizá no ha llegado el momento de entregarle, como exige la UE para aplicar el Acuerdo de Estabilización y Asociación y modificar la política de visados que tanto irrita a la población. A Belgrado no le importa tanto Mladic, lo que quiere es que su acercamiento a la UE no esté condicionado a la aceptación de la independencia de Kosovo. Su objetivo es crear un nuevo Chipre, capital Mitrovica del Norte, y tener derecho de veto sobre el futuro de su ex provincia.

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República de Kosovo

abril 28, 2008 at 7:48 pm (General) (, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , )

Desde Noviembre del 2007 hemos seguido, a través de las noticias públicada en el Diario El País, el último capítulo del conflicto kosovar: La secesión de Kosovo.

El 17 de Febrero del 2008 Kosovo consiguió su ansiado objetivo, ser independiente. Su historia es larga y manchada de sangre, sangre de las víctimas de un conflicto que puede que haya escrito su última etapa.

Pero hay cuestiones que resolver para poder entender la situación de este pequeño Estado europeo:

  • ¿Por qué Serbia se opone frontalmente a la independencia de esta provincia?
  • ¿Por qué Kosovo no puede ejercer el derecho de autodeterminación como hizo en su día recientemente Montenegro?
  • ¿Por qué los serbios consideran a kosovo como la cuna de su cultura?
  • ¿Por qué esta provincia está habitada mayoritariamente por albaneses?
  • ¿Por qué España no reconoce al nuevo Estado?
  • ¿Por qué Rusia se opone mientras que Estados Unidos y la UE son proclives a reconocer la soberania kosovar?

Para resolver estas cuestiones para a realizar un repaso por la historia de esta zona de los Balcánes:

Kosovo es considerado por Serbia como la cuna de su cultura y su religión. (como Asturias en España) Alli se encuentra numerosos monasterios ortodoxos serbios. Por ello para los serbios, la pérdida de Kosovo es la pérdida de su identidad.

Kosovo fue absorbido por Serbia a final del siglo XII, y formó parte del Imperio Serbio desde 1346 a 1371. No obstante desde 1180 formaba parte de un reino serbio.

En 1389, en la famosa Batalla de Kosovo una coalición de armadas cristianas conducidas por el príncipe serbio Lazar Hrebljanovic fue derrotada en Kosovo Polje por los turcos otomanos, quienes tomaron finalmente el control del territorio en el año 1455. La Batalla de Kosovo es la batalla de todas las batallas en los anales de la mitología serbia. La mayoría de los nobles caballeros serbios –más de 150- murieron en la batalla. Aunque el resultado de la batalla fue esencialmente un empate, y se tuvieron que dar dos batallas más antes de que los otomanos sometieran todos los territorios serbios, la batalla de Kosovo tiene un papel importante en la psique del pueblo serbio.

Durante más de medio siglo la religión y la etnia inclinaron la balanza a favor de los musulmanes y albaneses. Hubo una gran represión y miles de serbios abandonaron sus hogares. Empiezan a llegar numerosos inmigrante albaneses

En 1912 durante las guerras Balcánicas Serbia arrebata Kosovo a los turcos, integrándose después de la 1ª guerra Mundial en Yugoslavia.

En la 2ª Guerra Mundial la mayor parte del territorio es ocupado por las tropas italianas y pasa a formar parte de la Gran Albania. Durante la ocupación, los grupos armados albaneses locales (Vulnetari) violentaron a más de 100.000 serbios de Kosovo y mataron más de 10.000 hasta 1945. Después del final de la guerra y del establecimiento del régimen Comunista de Tito, a Kosovo le fue conferido un estatuto de región autónoma de Serbia en 1946 y se convirtió una provincia autónoma en 1963. El gobierno comunista no permitió el regreso de los refugiados. Con la pasada constitución de Yugoslavia de 1974, Kosovo ganó la autonomía.

Desde 1980 los albaneses fueron aumentando hasta convertirse en una gran mayoría, cercana al 90%. Los serbios de la provincia fueron discriminados y perseguidos. En 1989 con Milosevic en el poder, se decide por referéndum en toda Serbia la supresión de todas las autonomías. El parlamento Kosovar –fuertemente presionado- acepta estas nuevas medidas, dando el control de la policía, de la justicia, la economía, el sistema de educación y políticas de lengua al gobierno serbio.

 

 

El problema de Kosovo es que no es una antigua república Yugoslava, como lo fueron Montenegro, Croacia, Eslovenia, Macedonia o Bosnia; sino una provincia serbia y por lo tanto no puede ejercer el derecho de autodeterminación como recientemente hizo Montenegro para convertirse en un país independiente. No obstante la mayoría aplastante de la población es albanesa y quiere la independencia, esto ha sido un factor importante para que la UE apruebe la secesión, así como para estabilizar una zona ya de por si bastante convulsa. Rusia, tradicional aliado de Serbia y ortodoxa también rechaza de plano la secesión ya que lo considera un peligroso precedente para otros territorios separatistas. Este ha sido el principal argumento de muchos países para no reconocer al nuevo Estado, entre ellos España

 

PD: Agradecer a Ramón Lobo y Ricardo M. de Rituerto sin cuyos artículos este blog no sería posible

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