Sentencia de la Corte Internacional de Justicia

“El derecho internacional general no contempla prohibiciones sobre las declaraciones de independencia y, por tanto, la declaración del 17 de febrero de 2008 no viola el derecho internacional general”. Con esta sencilla frase contestó ayer Hisashi Owada, presidente del Tribunal Internacional de Justicia de la ONU, a la pregunta formulada, a instancias de Serbia, por la Asamblea General sobre la secesión de Kosovo de 2008. Se trata de una opinión no vinculante adoptada por 10 votos a favor y 4 en contra. Sin embargo, sus repercusiones pueden ser enormes para los movimientos separatistas de todo el mundo.

By Nowel

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ANÁLISIS: El futuro de Europa

Mirar hacia delante

JOSÉ IGNACIO TORREBLANCA 23/07/2010

El Tribunal Internacional de Justicia ha sido rotundo, mucho más rotundo de lo que se esperaba: por 10 votos contra cuatro ha concluido que la declaración unilateral de independencia de Kosovo no fue ilegal. El derecho internacional, recuerda el tribunal, ni regula ni prohíbe estas declaraciones, excepto que el Consejo de Seguridad de la ONU declare que constituyen una amenaza para la paz o la seguridad o que violen la integridad territorial de un Estado.

Nada de esto se da en el caso serbio, dice el tribunal, porque la resolución 1244 del Consejo de Seguridad suspendió temporalmente la autoridad serbia sobre Kosovo y supeditó su recuperación a la conclusión de un acuerdo entre las partes. Y recuerda cómo el enviado especial del secretario general de Naciones Unidas, el Nobel de la Paz finlandés Martti Ahtisaari, propuso, ante la incapacidad de las partes de llegar a un acuerdo, que se diera paso a la independencia.

La opinión del tribunal hace imposible a Serbia seguir instalada en el victimismo en el que, con la ayuda de países como España, se ha refugiado hasta la fecha. Hasta hoy, muchos serbios podían creer que habían sido ocupados e injustamente troceados por la OTAN, pero que el derecho internacional estaba de su lado. Ya no. Es hora de asumir el pasado, mirar al futuro y construir un futuro conjunto con los kosovares. Si Alemania y Francia lo han hecho, ¿por qué no iban a poder hacerlo serbios y kosovares? La Unión Europea será generosa: Belgrado y Pristina tienen un futuro europeo a la vuelta de la esquina pero deben ser capaces de levantar la vista.

Para España, las consecuencias son demoledoras: la opinión del tribunal desmantela uno por uno los argumentos que el Gobierno presentó en La Haya y en los que ha basado su política en los Balcanes en los últimos años. Una política basada en condicionantes internos, que ha tenido enormes costes para nuestra imagen ante nuestros socios europeos y que ahora deberá ser revisada en profundidad.

Nuestro ministro de Exteriores, acérrimo defensor de la causa serbia en nombre de un particular entendimiento de la legalidad internacional, es sin duda uno de los grandes perdedores. Eso no quiere decir que haya que celebrar ni promover las declaraciones de independencia; el tribunal ha hecho un buen trabajo a la hora de acotar y limitar el precedente para que nadie se haga ilusiones.

Pero lo que España no podrá seguir diciendo es que ella (junto con Rusia y China) defiende el derecho internacional frente a la miopía legal de 22 de nuestros socios y aliados europeos. Las guerras balcánicas han terminado. Tomemos nota y recompongamos la unidad europea.

La independencia de Kosovo es legal

La ONU considera que la declaración secesionista no vulnera el derecho internacional – Los jueces de La Haya enfatizan el carácter excepcional del caso

ISABEL FERRER – La Haya – 23/07/2010

“Hay que tener en cuenta el contexto de lo ocurrido”, subraya la Corte

Estados Unidos, principal valedor de Kosovo, instó ayer a Europa a unirse y secundarle. De momento, 69 de los 192 países de la ONU han reconocido a Kosovo. En el seno de la UE, lo han hecho 22 de los 27. España, China, Rusia e India figuran entre los que se oponen.

Según los jueces, la declaración kosovar no viola el derecho internacional general, y tampoco “contravino la resolución 1244 del Consejo de Seguridad”, que reguló el régimen administrativo de Kosovo en 1999, tras la guerra balcánica contra los serbios. La resolución misma “no prohibía declaraciones de independencia de Kosovo respecto a Serbia”, consideró el tribunal.

Por último, los jueces excluyeron que la declaración vulnerara el marco constitucional provisional, que según ellos no vinculaba a los autores de la secesión. “Por tanto”, concluyeron, “ninguna norma aplicable del derecho internacional ha sido violada”.

El dictamen del TIJ no juzga si existe, o no, un derecho a la secesión, “incluso como solución a un conflicto irresoluble”. Lo que sí recalca en varias ocasiones es la excepcionalidad de la situación sobre el terreno que precedió la secesión kosovar. “Hay que tener en cuenta el contexto de lo ocurrido en 2008”, repitió el juez Owada, en un intento de subrayar la singularidad del caso y acotar las posibilidades de aplicación del fallo a otras situaciones.

Desencadenadas por la represión militar serbia contra los separatistas albanokosovares, las luchas en Kosovo se saldaron con unos 10.000 muertos, un millón de desplazados y violaciones masivas de los derechos humanos. Los bombardeos de la OTAN acabaron con el enfrentamiento, aunque centenares de serbios perdieron también la vida en contraataques kosovares.

Un 90% de los 1,8 millones de habitantes de Kosovo son de ascendencia albanesa. A pesar de ello, Serbia la considera “el alma inalienable” de su patria. Dicho sentimiento se remonta a 1389. Ese año, un ejército cristiano a las órdenes del príncipe serbio Stefan Lazar perdió la Batalla de Kosovo contra las fuerzas del imperio Otomano, que le doblaban en número. El impacto de la derrota reverbera todavía hoy en la identidad nacional serbia. Lazar es venerado como un santo. Por eso, y porque el dictamen de la ONU pedía hace una década a ambas partes “una salida dentro de los límites serbios”, Belgrado consideraba protegida la integridad de la República Federal de Yugoslavia, viva también hace diez años.

Ahora, el TIJ ha considerado que “la Asamblea de Kosovo podía adoptar decisiones que afectaran a su orden legal sin violar norma alguna”. Y Pristina se ve refrendada para remachar la tesis defendida durante las consultas anteriores a la decisión judicial. Esto es, presentar la soberanía como la única forma de pacificar la región después de la limpieza étnica. Sin olvidar que la República Federal Yugoslava desapareció tras la independencia de Montenegro en 2006. Un hecho que vaciaría de contenido, para Kosovo, la mencionada resolución 1244.

Para expertos en Naciones Unidas como Dick Leurdijk, del Instituto holandés de estudios internacionales Clingendael, el fallo “es interesante y sorprendente. Uno piensa que iban a declarar ilegal la independencia, si bien aceptando que es imposible dar marcha atrás en la historia. Lo que han hecho es sancionarla formalmente”. Leurdijk cree que “aunque puede crear situaciones políticamente delicadas en otras partes del mundo con ansias soberanistas, hay que fijarse en lo que el TIJ denomina circunstancias especiales de Kosovo”.

Leurdijk matiza que se trata de una opinión, no una sentencia de obligado cumplimiento. “Es cierto que las relaciones entre Belgrado y Pristina estaban en punto muerto hace dos años. Que la única vía posible era la independencia en un lugar donde ha habido crímenes terribles. Pero lo decisivo para otros casos potenciales será el enfoque de ese contexto mencionado por los jueces”, concluye.

Si bien, de momento, Serbia insiste en que nunca reconocerá a Kosovo, la soberanía podría alentar a su vez arreglos negociados. Al menos es lo que suele suceder con las consultas de esta índole. En círculos diplomáticos se barajaba en las últimas semanas la búsqueda de un estatuto especial para el norte y los alrededores de la ciudad de Mitrovica. Allí se concentra la mayoría de los cerca de 15.000 civiles serbios. Al sur viven unos 60.000 albanokosovares. A todos los separa un puente sobre el río Ibar. En 2004 hubo serios enfrentamientos antiserbios, pero luego ha sido también escenario de violentos choques interétnicos. De llegar a un acuerdo sobre este supuesto, Belgrado garantizaría la gobernabilidad del lugar.

El efecto contrario tampoco es descartable. Belgrado podría adoptar medidas contra Pristina como un embargo comercial. Pero ninguna de las partes quiere dañar su futuro en la UE o la OTAN. Así que tal vez prime la supervivencia y comience la búsqueda de una convivencia pacífica

Serbia prepara una ofensiva diplomática para tratar de frenar los reconocimientos de Kosovo

Belgrado ya aseguró ayer que nunca reconocería a Kosovo, quien trata de negociar de Estado a Estado

23/07/2010

El Gobierno serbio, que celebró esta tarde un Consejo de Ministros extraordinario, prepara una ofensiva diplomática con el objetivo de tratar de limitar los nuevos reconocimientos de las autoridades de Pristina después de que ayer la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictaminara que la independencia unilateral de Kosovo de Serbia en 2008 “no violó el derecho internacional”.

“Vamos a lanzar una ofensiva diplomática para que Serbia esté preparada ante el debate sobre Kosovo en la Asamblea General de Naciones Unidas”, prevista para septiembre, señaló el primer ministro serbio, Mirko Cvetkovic, informa la agencia Tanjug. El presidente serbio, Boris Tadic, había indicado que tenía la intención de enviar delegados a 55 países para exponer el punto de vista de Belgrado antes de la reunión de septiembre en Nueva York, durante la que quiere presentar un proyecto de resolución sobre Kosovo. Cvetkovic agregó que Serbia seguirá con la política de defender su integridad territorial y buscará “una solución aceptable para ambas partes”.

En esta reunión el Gobierno serbio estudió las acciones contra el aval del tribunal de la ONU a la secesión del territorio kosovar después de que ayer el ministro de Exteriores, Vuk Jeremic, asegurase que Serbia nunca reconocerá la soberanía kosovar, una afirmación que poco después reiteró Boris Tadic, quien reconoció que la decisión del tribunal fue “difícil para Serbia”. Desde La Haya, Jeremic dijo que Belgrado seguirá con su “lucha diplomática pacífica” por Kosovo, aunque reconoció que no será fácil, y adelantó que el próximo paso será el debate en la Asamblea General de la ONU en otoño.

Ayer, minutos después de que el presidente de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), Hisashi Owada, dijera que la declaración de independencia de Kosovo “no violó el derecho internacional”, el ministro de Asuntos Exteriores kosovar, Skender Hyseni, afirmó que espera un acercamiento por parte de Serbia para hablar, “entre Estados soberanos”, de los asuntos de interés común.

En torno a la soberanía y la integridad territorial

El Gobierno chino considera que sigue habiendo margen para las conversaciones sobre el estatus internacional de Kosovo después de que el jueves la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictaminara que la independencia unilateral de este territorio de Serbia en 2008 “no violó el derecho internacional”.

Según el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Qin Gang, Pekín “ha tomado nota” de la opinión no vinculante de la CIJ. “China cree firmemente que el respeto de la soberanía nacional y la integridad territorial es un principio fundamental del derecho internacional y es la base del actual sistema legal global”, añadió en un comunicado en la web del ministerio.

España, que se ha mostrado en contra de la independencia de Kosovo, ha asegurado que, por el momento, no reconocerá la secesión del territorio, algo que sí ha hecho la mayoría de los países de la UE. Por su parte, EE UU, máximo valedor de la independencia, ha asegurado que el caso no es aplicable a otras situaciones.

ENTREVISTA: El futuro de Europa IVAN VUJACIC

Ex embajador de Serbia en EE UU

“El fallo es un cheque en blanco para los grupos separatistas”

MARIANGELA PAONE – Madrid – 24/07/2010

Ivan Vujacic era embajador de Serbia en Washington cuando Estados Unidos reconoció la declaración de independencia de Kosovo de 2008. Tras dejar el cargo que ejerció entre 2002 y 2009, este economista de 57 años, que estuvo entre los fundadores del Partido Demócrata del presidente Boris Tadic, ha vuelto a la enseñanza en la Universidad de Belgrado. Pero no se sustrae a comentar la decisión del Tribunal Internacional de Justicia, que define “un cheque en blanco para los movimientos secesionistas”.

Pregunta. ¿Qué opina del fallo del tribunal de La Haya?

Respuesta. La decisión no ha tocado la sustancia de la cuestión. Se ha pronunciado sobre la declaración de independencia y no sobre lo que es una secesión unilateral. Es un asunto muy importante y delicado para muchos países. Se ha enviado el mensaje equivocado de que cualquiera puede sentarse y escribir su declaración de independencia, independientemente de las consecuencias, de lo que pueda pasar y de si la declaración es justa o no.

P. El diario serbio Blic tachó el fallo de “decisión política”. ¿Comparte la definición?

R. Estoy de acuerdo. No creo que la decisión sea bien acogida por un gran número de países que temen que movimientos secesionistas puedan interpretar la opinión como un cheque en blanco para declarar su intención de independencia y trabajar para lograrlo.

P. ¿Cree que también puede afectar a la situación en Bosnia?

R. Creo que puede afectar a cualquiera. No creo que afectará a Bosnia en sí. En el largo plazo puede afectar a cualquier país, incluso Bosnia.

P. ¿Cuál cree que debería ser la reacción de Serbia?

R. Creo que Serbia apelará por abrir algún tipo de nuevas negociaciones. Si bien, considerando la decisión del Tribunal Internacional de Justicia, creo que toda la estrategia serbia sale bastante debilitada. Muchos países reconocerán pronto a Kosovo ya que muchos estaban esperando solo el fallo del Tribunal. Así que creo que de aquí a septiembre, cuando se reunirá la Asamblea General de Naciones Unidas, otros 10 o 20 Estados reconocerán a Kosovo. Por eso, será difícil que el Gobierno serbio obtenga un voto positivo a una propuesta de resolución. La pregunta es ¿qué pasará en septiembre u octubre después de una votación en la Asamblea General? Creo que el Gobierno tendrá que replantearse su estrategia.

P. ¿En qué sentido?

R. Tendrá que plantearse qué tiene que perseguir y cómo perseguir el objetivo por un lado de mantener la integridad de Serbia y por otro salvaguardar su aspiración europea. Asuntos que son muy difíciles de manejar juntos.

P. ¿Cree que si Serbia elige la vía de la ofensiva diplomática corre el riesgo del aislamiento internacional y de perder el tren de la integración europea?

R. El tren de la integración es muy lento, está de momento parado en la estación. Probablemente todo el proceso tendrá que ser revisado por la Unión Europea o por Serbia. Considerando la actual situación en la UE, no va a pasar mucho en cualquier caso.

El Gobierno califica de “irreal” comparar España y los Balcanes

Los nacionalistas catalanes piden al Ejecutivo que reconozca a Kosovo

L. R. AIZPEOLEA – Madrid – 24/07/2010

El Gobierno no quiere ni oír que su oposición a reconocer a Kosovo como país independiente, avalado en el dictamen que el jueves hizo público el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, tenga que ver con el temor a las reivindicaciones soberanistas existentes en el País Vasco y Cataluña. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, fue ayer tajante, al finalizar el Consejo de Ministros, al calificar de “irreal” comparar a España con los Balcanes.

“No tienen nada que ver y nadie con sentido de la responsabilidad puede comparar la situación de Kosovo (y los Balcanes) con las normas de convivencia de la ciudadanía española”, se explicó Fernández de la Vega.

Pero el hecho es que la declaración unilateral de independencia de Kosovo, en febrero de 2008, coincidió con el final del debate soberanista en el País Vasco propiciado por el lehendakari Juan José Ibarretxe, cuyo plan fue rechazado en las Cortes españolas, inicialmente y su propuesta posterior de celebrar un referéndum en Euskadi por el Tribunal Constitucional

En ese momento, en febrero de 2008, al producirse la declaración unilateral de independencia de Kosovo, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ya fijó doctrina oponiéndose a dicha declaración unilateral. El Gobierno ya alegó entonces que la situación de Kosovo era diferente de las del País Vasco o Cataluña. “Kosovo constituye un caso singular. Su independencia fue fruto de una operación de limpieza étnica y una guerra por lo que nadie puede tomarlo como modelo para situaciones que no son comparables”, dijo entonces.

Evidentemente en la decisión pesaba el temor a que un reconocimiento de la independencia unilateral de Kosovo abriera un precedente que podía utilizarse en la política interior española por los independentistas vascos y catalanes.

Por eso, el Gobierno utiliza ahora, cuando el Tribunal Internacional de la ONU ha reconocido que esa declaración de independencia no viola el derecho internacional, el mismo argumento que hace dos años. Curiosamente, en este momento, las pulsiones soberanistas no vienen del País Vasco sino de Cataluña, donde existe un malestar muy extendido por la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto y el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha acudido a Cataluña para suavizar la desafección existente.

Mientras el presidente catalán, José Montilla, rechazaba ayer los paralelismos “interesados” entre Cataluña y Kosovo, Convergència Democràtica de Catalunya, el partido de Artur Mas y Jordi Pujol, pedía al Gobierno “reconocer al nuevo Estado europeo”. En el mismo sentido se manifestó ERC. Para el senador del PNV Iñaki Anasagasti, el fallo “legitima” el plan Ibarretxe y “pone en evidencia” al Gobierno español. Para Eusko Alkartasuna, la decisión de La Haya consagra el “derecho a decidir” de “todos los pueblos de Europa”.

La posición de España en Kosovo

Por: Ramón Lobo

La derrota de las tesis españolas (y serbias) contrarias a la independencia de Kosovo es completa. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero se metió en un callejón político al comparar indirectamente el caso kosovar con Cataluña y el País Vasco. Primero fueron las elecciones en marzo de 2008 y el temor al PP, que le sirvieron de excusa para aplazar una decisión difícil; después, el enroque fue completo. España rechazó cualquier contacto y se negó a participar en foros internacionales con presencia kosovar. Ahora, el rechazo fundamentalista ha comenzado a suavizarse.

Otros países tuvieron el mismo reflejo: anteponer sus miedos y tensiones territoriales históricas a la realidad singular de los Balcanes (crímenes de guerra y contra la humanidad y genocidio). El más significativo es el de Rusia: lo que Moscú negó a Kosovo con unos argumentos le sirvió con los contrarios para defender las secesiones de sus aliados de Osetia del Sur y Abjacia tras la guerra de Georgia, en agosto de 2008. No es alta política, solo intereses cambiantes. Les sucede también a los demás.

Para tranquilidad de todos la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (ICJ) deja claro que Kosovo es un caso excepcional. No hay jurisprudencia.

De los cinco miembros de la UE que no reconocen la independencia de la ultima pieza de Yugoslavia, Grecia será, probablemente, el primero en ceder. Así lo dio a entender hace semanas su primer ministro, Yorgos Papandreu. Eslovaquia mantiene contactos, incluso a alto nivel, con las autoridades kosovares, y podría ser la segunda. Rumania guarda silencio y Chipre, condicionado por su norte turco, ha proclamado que no reconocerá a Kosovo ni aun en el caso de que cedan los serbios.

España lo tiene fácil: acatar la sentencia y sumarse a la mayoría de la UE.

Un alto cargo del PP me dijo en Belgrado: “Es como si Almería se llenara de moros [sic] y años después pretenden hacer un referéndum de independencia”. La ignorancia en este asunto es supina; el desprecio cultural, también. Los kosovares son musulmanes.

Existe amplio sector en la izquierda española, sobre todo en los antiguos peceros, que ha sido incapaz de ver detrás de la decoración, del gran artificio. Slobodan Milosevic nunca fue comunista, solo oportunista que trabajó para conquistar el poder y no dejarlo jamás. Fue lo que debía ser en cada instante: hombre de partido o nacionalista sin escrúpulos.

Él y el croata Franjo Tudjman son los principales responsables del desastre, de la voladura del Yugoslavia; también de decenas de miles de asesinatos. Hablar de conspiración es falsear la realidad pese a las muchas culpas que pueda tener la UE, sobre todo Alemania y Francia, y Estados Unidos, por su pasividad hasta 1995. Una realidad falsa no es más realidad. Una realidad falsa solo lleva a cometer nuevos errores en Irak, Afganistán, Ruanda, Sierra Leona, Camboya… Nosotros ponemos el discurso de café; los otros, los muertos.

http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/201007/22/internacional/20100722elpepuint_2_Pes_PDF.pdf

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